lunes, 11 de junio de 2007

Negra sobre Blanco

Tras algunos ciber-problemas no menos reales que los reales paso a dejar relato de lo acontecido ayer domingo.

Domingo, el día del Dios que los conquistadores introdujeron en este continente (América), el día de descanso, el día que debería ser la regla y no la excepción, día del churrasco con los amigos, día de disfrutarlo, día de ir al parque de Lagoa do Nado (Belo Horizonte Brasil), donde un grupo de percusión netamente africana pone el contrapunto a esa rutina blanca de pasear con los niños y el perro.
Bajo un dosel de arboles caprichosos que por su forma recuerda a una catedral gótica, pero llevada a la mata atlántica, resto de lo que fue y nunca mas sera esta tierra de síntesis, de la cultura europea con el espíritu de los esclavos y las reminiscencias de los indios, empiezan a sonar los tambores, percusión pura, que te remueve las tripas recordándote que alguna vez allá lejos todos vivimos al ritmo del tambor, el clima va calentándose, el publico mezcla de todas las etnias también, y al ritmo de los tambores se quedan atrás problemas, pensamientos, ilusiones, solo queda el ritmo el tambor ancestral que toca la fibra primitiva que aun mantenemos por mas que la ocultemos.
La danza, el ritmo, la comunicación no verbal, la mirada, comunicación y comunión negra, no hacen falta palabras solo la mirada y el ritmo de las caderas que expresan el futuro próximo a un paso.
Soy un tio con suerte!

Ahí queda eso!

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